
Por Lara Holmes
En la Sierra Maestra en Santiago de Cuba, 403 millas sobre el nivel del mar, las comunidades de Santa María del Loreto y El Triunfo recibirán servicio de energía permanente de alta calidad a través de la tecnología fotovoltaica.
Gracias a la fuente de energía solar renovable, importantes objetivos económicos y sociales han sido electrificados, lo que resulta en una mejor calidad de vida de los habitantes de las montañas, nuevos puestos de trabajo, mejora de los servicios y mayores posibilidades de desarrollo profesional.
En Santa María del Loreto, hay una planta de energía diesel que funcionaban sólo cuatro horas al día para ofrecer un servicio inestable e insostenible para satisfacer la demanda promedio de dos lámparas por casa y donde había seis radios, ocho televisores y dos refrigeradores en total.
La creación en 1997 de la Central Fotovoltaica de la Energía Solar Centro de Investigación (CIES), para fomentar el desarrollo social en el área, fue el primer proyecto de mediana escala de este tipo jamás implementado en las condiciones climáticas de Cuba.
La iniciativa ha tenido gran impacto positivo en la economía cubana, ya que ha ahorrado más de 260 toneladas de aceite y otros lubricantes, además de ser una alternativa respetuosa del medio ambiente.
La tecnología fue desarrollada con el propósito de suministrar electricidad a las comunidades de montaña que no pueden ser conectadas al Sistema Eléctrico Nacional. Fue implementado por primera vez en la comunidad de El Mulato, situada en la costa oeste de Santiago de Cuba.
Decenas de sistemas fotovoltaicos se han establecido por el CIES en la Sierra Maestra, donde la tecnología se ha convertido en la fuente más importante de energía para comunidades lejanas.























