Por Fernando Álvarez: Ex Economista del FMI
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) celebró el 15 de diciembre el Día Internacional contra la Corrupción con una mesa redonda que contó con presentaciones de iniciativas de transparencia de varios países latinoamericanos.Expusieron en el evento Luis Alberto Moreno, presidente del BID; Jorge Hage, el ministro de Estado jefe de la Contraloría General de la Unión de Brasil; Joel Salas, jefe de la Unidad de Políticas de Transparencia, Secretaría de la Función Pública, México; y Alejandro Ferreiro, presidente del Consejo para la Transparencia de Chile. Moreno resaltó los avances conseguidos por los países de la región en la creación de un marco jurídico para el acceso a la información: "Desde el año 2002, 16 países de América Latina han pasado leyes de acceso a la información, promoviendo de esa manera una mayor transparencia y responsabilidad", dijo Moreno, quien también hizo hincapié en las mejoras en la transparencia y la lucha contra la corrupción realizadas por el propio Banco.
Los participantes también discutieron los efectos de la corrupción para el proceso de desarrollo. Joel Salas señaló que representa más que un obstáculo para el crecimiento económico. Salas dijo que la corrupción afecta a las capas más pobres de la población, ya que se gastan una mayor parte de sus ingresos en sobornos que los demás grupos demográficos. “Es clave que el ciudadano sienta que mediante su denuncia hay un gobierno detrás de él que lo está ayudando para sancionar y cambiar”, añadió Salas.
Jorge Hage advirtió que la corrupción socava la fe en el gobierno y que es importante para crear confianza entre los ciudadanos para que se denuncien los casos de corrupción a las autoridades pertinentes. Respecto al crecimiento económico, Hage dijo: “En el mundo actual, para que un país crezca tiene que conectarse con su entorno global. Y en esta economía global no hay dónde tolerar la corrupción.”
Alejandro Ferreiro de Chile dijo que la corrupción constituye “una violación de los derechos humanos”, ya que representa un abuso del poder para robar a los pobres. Alentó a los gobiernos y la sociedad civil a no aceptar la corrupción como parte de su realidad. La corrupción, dijo Ferreiro, es una “enfermedad curable”, que puede ser combatida con la política pública. Agregó que la cooperación sur-sur y el intercambio sobre las lecciones aprendidas por los países pueden ser instrumentos eficaces para lograr una mayor transparencia y responsabilidad en América Latina.
El BID colabora activamente con los países de América Latina y el Caribe para combatir la corrupción y promover la transparencia. Ha revisado su propio marco anticorrupción para asegurar la responsabilidad en todas las operaciones y continuará colaborando con los gobiernos para profundizar sus esfuerzos por la transparencia, la integridad y la lucha contra la corrupción.



















