Por Susana Lima
El pasado jueves, debido a la crisis de deuda de la UE, Dinamarca obtuvo la presidencia de la Unión Europea con el fin de lograr sanar las diferencias entre el Reino Unido y demás estados miembros.
A pesar de formar parte de los diez países que no utilizan euro y no poder tomar decisiones en la euro zona, Dinamarca tratará de ayudar a dominar la crisis de deuda de Europa que ha durado ya dos años.
Un nuevo pacto fiscal será una de las prioridades que Dinamarca deberá ejecutar para poder asignar nuevas y estrictas reglas presupuestarias a las naciones miembros de la zona euro y otros países que ya forman parte del pacto.
Durante una cumbre realizada el 9 de diciembre, 26 miembros de la Unión Europea expresaron su voluntad de unirse al acuerdo, a excepción del miembro número 27, el Reino Unido quien se negó a hacerlo.
Al inicio de su presidencia de medio año, el ministro europeo Nicolai Wammen dijo en Copenhague, La familia de la UE es una familia de 27 y nada menos, dándole así la responsabilidad de planificar la agenda de la UE a Dinamarca.
La manera de cumplir esa misión es ser un intermediario sincero en la mesa de negociaciones y también llevar a cabo una presidencia competente y responsable, agregó.
Durante una conferencia de prensa paralela, la primera ministra, Helle Thorning-Schmidt, dijo que Dinamarca formará un puente de estabilidad, indicando que podría trabajar conjuntamente con su aliado cercado, el Reino Unido, para lograr llevar a Londres de vuelta al grupo. Vamos a hacer lo que podamos para sacar a Europa de la crisis, agregó.
Además de este reto, Dinamarca también deberá presionar a los demás estados miembros para firmar el acuerdo, y convencer a sus pobladores para que lo apoye.
En la mayoría de países, incluyendo a Dinamarca, el pacto de diciembre todavía debe ser aprobado por los parlamentos formalmente por lo que podrían surgir nuevos altercados, según analistas.
Redactado de manera más amigable, el último borrador del acuerdo inspiró mayor seguridad a algunos estados miembros el pasado miércoles, cuando aún se mostraban incrédulos.
Wammen agregó: Es la firme creencia del Gobierno danés que el acuerdo ahora en discusión contiene varios elementos importantes que están en línea con los intereses nacionales de Dinamarca.
La economía danesa depende en gran parte de la estabilidad de la zona euro pues el 65 por ciento de sus exportaciones van directamente a Europa.
Los daneses podrían oponerse a la adopción del euro, pero la industria danesa tiene un gran interés en una moneda única estable, y los políticos del país están resueltos a mantener unida a Europa.
Durante su presidencia, el país también centrará su atención en las políticas medioambientales y energéticas. En los últimos 20 años, Dinamarca ha insistido en convertirse en líder de las tecnologías ecológicas y tiene como meta sostenerse de energías no fósiles exclusivamente para el 2050.

















