Por Eliane Portillo
El general retirado Otto Pérez tomó juramento el sábado como Presidente de Guatemala, con la promesa de restaurar el orden en un país inundado de violencia vinculada al narcotráfico y cerca del borde de la quiebra.
Pérez, de 61 años, se comprometió a utilizar su mandato de cuatro años para combatir la corrupción y la impunidad, las finanzas públicas sobre una base más sólida y restaurar el respeto por la autoridad pública.
Sin embargo, Pérez reconoció la profundidad de los problemas que enfrenta el País Centroamericano, donde la mitad de la población de 14.3 millones de miembros está en la pobreza, calificándolo como una nación muy cerca de la bancarrota moral y económica.

















